Revolver: Instrumentos y equipamiento de grabación usados (I)

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Ringo, en las sesiones de grabación de Revolver, 1966

 

El álbum Revolver es, sin duda, el que convirtió a The Beatles en verdaderos artistas dentro del estudio. 

Sus seis álbumes anteriores habían demostrado las habilidades de composición cada vez más ambiciosas de John Lennon y Paul McCartney y la capacidad del grupo de abordar gran variedad de estilos musicales. Pero las producciones, aunque fuertes, no se distinguían. Además de algunas reverberaciones, compresiones y la ecualización, los instrumentos y las voces se grabaron de una manera totalmente representativa.

Pero ya en 1963, mientras grababan With The Beatles, trataban de sacar algo más a su sonido. “¿Podemos usar un compresor en esta guitarra?” George Harrison le había preguntado a Norman Smith durante la grabación de su canción “Don´t Bother Me” en septiembre de ese año. “Podríamos intentar conseguir una especie de sonido de órgano”.

En la misma sesión, George Martin rechazó que John se conectara a un Gibson Maestro Fuzz-Tone. En 1966, nadie, ni siquiera George Martin, podía contener las ambiciones musicales de los Beatles. No solo estaba cambiando su música; su conciencia se estaba expandiendo, cortesía de la experimentación con marihuana y LSD. Y todo culminó en Revolver, el único álbum que el grupo lanzó ese año. Pero qué álbum. Desde su inicio, fue diseñado para explorar el sonido como nunca antes se había hecho antes.

Y nadie, aparte de los Beatles, fue más instrumental en ese sentido que Geoff Emerick, de 20 años, quien diseñó Revolver y creó sus sonidos innovadores. Emerick había trabajado como operador de cintas en varias sesiones de los Beatles con Norman Smith, tiempo durante el que se hizo amigo de Paul. Cuando Smith dejó de trabajar con el grupo para convertirse en productor discográfico a comienzos de 1966, le pidieron a Emerick que se convirtiera en el ingeniero de los Beatles. “Sospecho que Paul tuvo algo que ver con eso”, decía Emerick. “Nos llevamos bien, y yo era joven, así que sabía que estaría abierto al tipo de experimentación que querían hacer”.

Aunque tímido y silencioso, Emerick se rebelaba contra las estrictas políticas de EMI, que prohibían colocar los micrófonos a menos de 18 pulgadas de los kits de batería y no apoyaban la sobrecarga de las señales de audio para crear distorsiones y sonidos “antinaturales”. En Revolver, Emerick rompió sistemáticamente una regla tras otra en sus esfuerzos por dar a los Beatles los sonidos nuevos e inusuales que exigían. “Siempre he pensado en el sonido como imágenes más que en términos técnicos estrictos”, explicaba Emerick. “Muchos de los sonidos que escuché en mi cabeza eran oscuros, con más profundidad. Y con Revolver, se trataba más bien de hacer que las cosas sonaran de forma diferente, en lugar de reales”.

 

 

 

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