Cómo Paul se convirtió en bajista de The Beatles

Cada viaje empieza con un paso y Paul McCartney lo dio hacia convertirse en uno de los bajistas más importantes e influyentes.

Todo empezó el 5 de enero de 1961, en Litherhand Town Hall (Liverpool), después de que los Beatles volvieron desde Hamburgo tras unos meses allí, periodo que acabó con tres de sus miembros deportados a Inglaterra, mientras que su bajista, Stu Sutcliffe permanecía en Alemania con su novia, Astrid Kirchherr. Aunque encontraron un sustituto para sus conciertos, Chas Newby, al final dejó la banda, lo que les obligó a buscar bajista.

Paul explicó en 1995 a  Bass Player, que aquél no era uno de los mejores puestos de la banda. “Ninguno quería tocar el bajo. No era lo que hacía destacar y todos queríamos ser los mejores. Para nosotros, el que tocaba el bajo era el gordo del grupo, que siempre se quedaba detrás. Ninguno queríamos eso, queríamos estar delante donde se nos viera bien.”

Aunque entró como guitarra principal, tuvo mala suerte. Al tener problemas con los solos en el escenario, empezó a hacer ritmos, y cuando la guitarra que había usado en Alemania se rompió, pasó al piano. Cuando hizo falta un bajista, los demás pensaron que era la progresión natural.

“Era como, oye, no tenemos bajista. Y todos me miraron. Yo me quedé mirando y dije “¿De verdad?” Fue como…sería mejor que lo hicieras tú.” John tenía una Rickenbacker nueva. Yo estaba con el piano y llevaba tiempo sin guitarra, así que tampoco es que estuviese ejerciendo de guitarrista”

Aunque Sutcliffe pronto retomaría su lugar en la formación, su regreso fue temporal. Comprometido con Kircherr y atraído por las artes visuales, renunció a los Beatles y se matriculó en el Colegio de Arte de Hamburgo, haciendo que Paul volviera al bajo. Y aunque al principio le obligaron, rápidamente se hizo con su nuevo instrumento, particularmente después de absorber las técnicas más intrépidas y melódicamente exploradas por la leyenda James Jamerson y Brian Wilson de los Beach Boys.

“Empecé a darme cuenta del poder que tenía el bajista dentro de la banda. No era un poder vengativo, era solo que realmente podías controlarlo”, explicó. “Luego comencé a identificarme con otros bajistas y a hablar del bajo con los chicos de las bandas. Cuando conocimos a Elvis, estaba tratando de aprender a tocar el bajo, así que yo pensaba, ‘Estás intentando aprender a tocar el bajo, ¿verdad, hijo? Siéntate, déjame enseñarte algunas cosas. Así que estaba muy orgulloso de ser el bajista”.

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